
Tras una cosecha manual, en su punto de madurez y en pequeñas cajas, seguida de una minuciosa selección, nuestra vinificación se lleva a cabo con levaduras autóctonas.
La vendimia se despalilla o no, y se encuba por gravedad. Los vinos blancos se prensan inmediatamente después de la recolección.
El trabajo en la bodega está ligado a las particularidades de la añada, a la observación y a la degustación. El control de las temperaturas, el aire y el tiempo son nuestros principales ingredientes. Sin ningún otro insumo aparte de pequeñas dosis de sulfitos.
Hemos elegido elaborar vinos «naturales», 100 % uva pura.
El vino «natural» es la verdadera expresión de un terruño, con aromas sutiles e irrepetibles. Está vivo, es sabroso y único. Es el reflejo de su terruño y de las personas que lo cultivan.