Fue en 2007 cuando comenzamos a buscar una finca vitícola.
Nuestro proyecto: cambiar de vida y hacer vino.
El proyecto es ambicioso porque no tenemos conocimientos vitícolas, pero las ganas de aprender son tan fuertes que superamos los obstáculos y nos instalamos en febrero de 2008 en el mas Mortiès.
En este lugar excepcional, la agricultura ecológica es para nosotros una evidencia, primero por las personas, pero también por los suelos y la biodiversidad… La conversión comenzó en la primavera de 2008 y obtuvimos la certificación en 2011.
Paralelamente a este aprendizaje vitícola, nos formamos en la cata de vinos y constatamos que los vinos que más nos gustan proceden de la biodinámica.
Serán Blandine y Pierre, del mas Foulaquier, quienes nos harán descubrir la viticultura biodinámica, en la que se trabaja en colaboración con la naturaleza, donde el viñedo se convierte en un lugar de gran diversidad y donde los animales recuperan su lugar dentro de la explotación agrícola…

Convertir el viñedo de Mortiès a la biodinámica fue nuestro gran proyecto.
Hoy, los desafíos son numerosos, el camino es sinuoso y a veces escarpado, pero nuestra voluntad inquebrantable y serena es poner cada día todos los medios para lograrlo. Lo importante es no dejar nunca de preguntarnos cómo hacerlo mejor. Y hacerlo a nuestra manera, siguiendo nuestro propio camino.
Mortiès es una empresa familiar. En 2017, nuestro hijo mayor, Benoît, decidió venir a trabajar a la finca. Es una alegría profunda verlo formarse en este oficio. Sentimos que ama este lugar, los viñedos y nuestros vinos.
Esta aventura no puede escribirse ni continuar sin personas que produzcan, cosechen y elaboren vino poniendo todos sus conocimientos y experiencias al servicio de la uva.
